Delirante espectáculo de despotismo iletrado municipal, se gastan el dinero en un escenario con luces, máquina de humo y un pincha discos, hoy día llamado DJ (que se pronuncia en castellano diyey, como en inglés mismamente) y, bajo el escenario, el vacío absoluto, ni dios. Pero eso sí, sin dejar de dar la brasa con la música enlatada de bastante poca calidad, por cierto. Mucho ruido para ningún público.
Un poco más adelante, una caseta con bandas tocando en directo, y gratis. Curiosamente ahí si hay público, que deben de ser amantes del esfuerzo físico y mental, pues prefieren ver a gente tocando música que a alguien poniéndola cutre y enlatada. Pero el ruido del "escenario para nadie" no cesa, es el regalo de las autoridades municipales a los contribuyentes vecinos de la zona, y a sus amigos, familiares y allegados.
Un poco más adelante, una caseta con bandas tocando en directo, y gratis. Curiosamente ahí si hay público, que deben de ser amantes del esfuerzo físico y mental, pues prefieren ver a gente tocando música que a alguien poniéndola cutre y enlatada. Pero el ruido del "escenario para nadie" no cesa, es el regalo de las autoridades municipales a los contribuyentes vecinos de la zona, y a sus amigos, familiares y allegados.
Y vacío seguía cuando de repente, milagrosamente, aparecen un grupo de espontáneas bailonas que parecen disfrutar del grotesco espectáculo de luz cutre y sonido de chunda chunda hortera. Parece que por fin hay público para deleitarse con el gasto municipal en el evento. De entre ellas emerge, con dos acompañantes el concejal del distrito que recorre las instalaciones como comprobando lo bien que lo han hecho él y su equipo de ocio y cultura popular. Se pierde en el horizonte en dirección contraria al escenario tras pasar como ausente frente a la caseta donde hay música en vivo, por aquello de que puede que los que están allí no sean de su cuerda.
Un rápido vistazo hacia el escenario, permite comprobar que han desaparecido de golpe todas las bailonas que se han esfumado al desaparecer el concejal. Ha sido una flashmob tan instantánea como volátil, sin concejal no hay figurantes; se fue con sus tetas a su paraíso.
Sólo queda una duda, ¿cuanto ha costado semejante cagada de luz y de color?.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario